Mezclar la levadura con el azúcar hasta que se licúe.
Disolver en aproximadamente ¼ taza (60 ml) de agua tibia.
En un tazón grande mezclar la harina con la sal.
Añadir la levadura disuelta, el aceite y hasta ¾ taza de agua tibia.
Mezclar todo junto y luego amasar hasta que esté suave y se despegue de los lados del tazón.
Coloque la masa en un bol engrasado, cúbrala con plástico.
Déjela reposar durante al menos 2 horas a temperatura ambiente, para que la masa suba hasta duplicar su tamaño.
Sobre una superficie enharinada, voltee la masa, amase por unos segundos y divida en 3 piezas.
Forme bolas.
Espolvoree un plato grande con harina, coloque las bolas, cubra y deje reposar durante otros 30 minutos. Para usar al día siguiente, frote ligeramente las bolas de masa con aceite de oliva, cubra con plástico y refrigere durante la noche.